EL PORQUÉ DE MI ANDAR

Subir a un avión para alejarse de la tierra que te vio nacer es una de las experiencias más difíciles de vivir. Sobre todo para alguien que como yo, disfruta conociendo ciudades, pero siempre anhela regresar a casa.

Dejar México fue un cambio profundo. Ya me había mudado de la ciudad de México a Los Cabos, y fue duro. Pero cruzar el océano para encontrarte con un estilo de vida totalmente distinto, es aterrador.

En México resolvemos casi todo de inmediato, comemos al ritmo de nuestros antojos porque hay un puesto en cada esquina, cantamos a todo pulmón en un mundial de fútbol.

En otros países todo cambia: Hay que entender el nuevo entorno, adaptarnos y desprendernos de costumbres para aceptar lo nuevo.

Al conocer aquí en Francia a tantas personas de Latinoamérica que, como yo, dejaron su tierra por distintas razones, entendí por qué quería crear este diario. No solo para mexicanos, ni para quienes migramos de de América a Europa, sino para todos los que, de una u otra forma, dejamos nuestro hogar y sentimos nostalgia.

Entendí que debemos compartir nuestra alma generosa con los nuevos amigos que encontramos en el camino.

Porque como « mexicanos », donde sea que estemos, somos una fuente de amor, alegría y familia.

Si lo hacemos, México vivirá en cualquier lugar. Podremos transmitir lo que somos y a la vez aprender, sin abandonar jamás nuestra « esencia mexicana ».

Este es el porqué de mi andar.